Espíritu = fuerza activa dentro de un ser viviente
Alma = lugar donde moran los deseos y apetitos
Cuerpo = material, caparazón de un ser viviente
Génesis: 3:3
Pero del fruto del árbol que esta en medio del huerto dijo Dios: No comeréis del el, ni le tocareis, para que muráis.
Génesis 3:6
Y vió la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría;
Lucas 24:39
Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.
La muerte de nuestro cuerpo es fruto del pecado, el cual fué introducido al cuerpo cuando Adán y Eva comieron del fruto prohibido. El propósito de Dios fue crearnos para que viviéramos eternamente en este cuerpo, que es la carne, la cual contiene el alma y espíritu (Génesis 3:3).
La curiosidad de Adán y Eva al comer del fruto prohibido desarrollo en ellos la codicia, un deseo excesivo de alcanzar sabiduría. Por eso es que nosotros (generalizando), no nos saciamos con lo que tenemos, siempre queremos algo más. (Génesis 3:6)
Tal vez nos hemos preguntado, ¿pero que culpa tengo yo de que Adán y Evan hayan pecado? El problema es que ya ese virus esta en nosotros desde que nacemos, ahora bien los niños a temprana edad no pecan, por que todavía no han desarrollado su conciencia. Pero después de cierta edad desarrollan una curiosidad de cuestionar el por que de las cosas. Ponen en tela de juicio las acertadas órdenes de los padres, desarrollan la desobediencia.
Nosotros fuimos creados trino, espíritu, alma y cuerpo, por eso somos considerados “seres humanos”, tenemos raciocinio, habilidad de organizar nuestro pensamiento para llegar a una conclusión (correcta o incorrecta). La carne siempre quiere satisfacer sus deseos e influye sobre el alma. La carne nunca va a permitir que nosotros tengamos una relación cien por ciento con Dios, siempre tratará de obstaculizar el plan de Dios en nosotros. Por esa razón tenemos que morir y recibir un cuerpo transformado, para adorar y glorificar a Dios, como así el lo quiso (Lucas 24:39),
Nosotros por naturaleza, somos seres sedimentarios, se nos hace difícil explorar fuera de nuestro hábitat. Aunque sepamos que vamos a un mejor lugar, donde no habrá mas tribulaciones, nuestro espíritu y alma no quieren ir a un lugar del cual han oído, pero no han vivido, por eso la muerte es tan difícil de aceptar, para los que parten y los que nos quedamos, porque nos hemos adaptado a este cuerpo y no queremos salir de él. Cuando podamos entender que morir haciendo la voluntad de Dios es ganancia no perdida, entonces estaremos mas tranquilo de la partida de este mundo.
Dios les continúe bendiciendo.
Jesús Arias
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